domingo, 27 de julio de 2014

5 ideas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano

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El verano es una época del año que suele relacionarse con el ocio, la fiesta, la diversión, los amores pasajeros y... el sexo. La luz del día nos hace aumentar nuestra energía, la alegría, las ganas de salir de nuestra casa, hacer cosas nuevas y diferentes, relacionarnos más socialmente, conocer gente nueva. Nuestra piel está más expuesta, vemos y nos miran más, nuestros cuerpos se exhiben de forma más despreocupada y los ojos se vuelven más indiscretos. Pero además, para los más afortunados, el verano trae las vacaciones, podemos desconectar de las preocupaciones laborales, y descansar de horarios que nos agotan y en ocasiones nos dejan sin tiempo para disfrutar de nuestra pareja. Las vacaciones de verano son un buen momento para disfrutar más del sexo si estamos solteros pero también si tenemos pareja. Y aquí van cinco ideas muy sencillas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano.
  1. Dedicadle tiempo al sexo. Uno de los grandes errores en el sexo es creer que solo se puede disfrutar de él cuando surge, cuando tenemos ganas. Sin embargo el sexo lo podemos preparar, buscarle un hueco en nuestro horario de vacaciones, reservar una tarde, un día, un rato largo, todo el tiempo que queramos para estar con nuestra pareja, desearnos y disfrutar de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

  2. Probad nuevas cosas. Cuando tenemos más tiempo y estamos más descansados es un buen momento, por ejemplo, para probar nuevas posturas sexuales, comprar lo último en lencería o introducir juguetes sexuales. Para eso le tendremos que dedicar un tiempo a investigar en alguna tienda erótica, comprarnos algún libro o buscar información en la red.


  3. Aventuraos con alguna fantasía sexual. Hay fantasías sexuales que nunca saldrán de nuestras cabezas y no necesitan salir de ellas. Pero hay otras que podemos querer probar y llevar al mundo más real. El verano es un buen momento para poder practicar sexo en algún lugar público (eso sí, sin que nadie que no quiera nos pueda ver), para representar con nuestra pareja un encuentro fortuito con un desconocido que acaba en sexo apasionado o para vivir una escena erótica de alguna película que haya marcado nuestra experiencia sexual.


  4. Disfrutad del sexo sin coito. Por desgracia aún se sigue oyendo aquello de los preliminares sexuales, incluso no hace mucho lo escuché en boca de un supuesto especialista. Lo cierto es que la sexualidad es muchísimo más que el coito y que muchas parejas viven la esclavitud de la penetración, donde solo existe la sexualidad genital centrada en la penetración. Una forma de volver a disfrutar de nuestra piel y de nuestro cuerpo es tener sexo sin penetración e incluso dejar las caricias y estimulación genital limitado a un tiempo. Besos, caricias, masajes son el mejor camino para disfrutar de nuestro sexo.

  5. Provoca a tu pareja y déjate provocar durante todo el día. Durante las vacaciones solemos pasar mucho más tiempo con nuestra pareja y es muy habitual pasar juntos todo el día. La última de las ideas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano es muy sencilla: provocaros sexualmente durante toda la mañana, la tarde y la noche. Tumbados en la playa, una conversación caliente; en una cafetería tomando un caña, una leve pero firme caricia en la pierna; mientras camináis por la ciudad, un beso apasionado; o mientras estáis sentados en algún lugar, una blusa que se abre y deja ver más de la cuenta.

miércoles, 23 de julio de 2014

Las 18 excusas de una mujer para no tener sexo

Día 23/07/2014 - 12.52h

Un hombre recopiló todas las justificaciones que su esposa le había dado para no mantener relacionas con él y, posteriormente, se las envió en un documento Excel

Desde el original «acabo de llegar del gimnasio y estoy sudada» hasta el clásico «estoy cansada». Estas son, entre otras, las excusas que una mujer dio en la intimidad a su marido para no mantener relaciones sexuales durante junio y julio de este año. Unas justificaciones que el hombre recopiló meticulosamente en un documento Excel y que luego adjuntó a su pareja antes de abandonarla.
Esta extraña despedida, sin embargo, no gustó demasiado a la mujer que, despechada y enfadada, subió a la red social Reddit una imagen de la lista hace pocos días que, como era de esperar, tardó pocas horas en hacerse viral. Y no es para menos, pues el documento cuenta con una relación detallada de los días en que el esposo pidió mantener relaciones sexuales a su mujer y las múltiples y curiosas respuestas de ella.
Las 18 excusas de una mujer para no tener sexo
Documento que detalla las respuestas de la mujer
REDDIT
A su vez, en algunas contestaciones el marido se atreve, incluso, a añadir algún que otro comentario sobre la respuesta de su mujer. Así pues, en una ocasión ella dice que no quiere tener sexo porque está «viendo un programa en la televisión», el hombre apostilla que, posteriormente, no tardó ni quince minutos en quedarse dormida. Lo mismo sucede cuando su esposa afirma que quiere darse una ducha porque se siente sucia. En este caso, hombre añade que luego «no se dio un baño hasta la mañana siguiente».

Una lista para romper una relación

La mujer subió la imagen a Reddit después de no haber logrado contactar con su esposo tras recibir la lista. Y es que, según ha explicado la joven de 26 años a sus seguidores, su marido se ha negado a coger el teléfono y a devolverle las llamadas. Ésta curiosa recopilación fue su forma de decir adiós a su esposa el mismo día en que ella se marchó diez días de viaje.
A su vez, la mujer ha explicado en la red social que su pareja no pasaba por un buen momento, pues su comunicación fallaba y estaban los dos demasiado ocupados para hacerse felices. Por su parte, esta curiosa lista ha generado un extenso debate entre los partidarios del hombre y los de su esposa a través de la Red. «Tu marido te ha dicho algo que le preocupaba de manera legítima, tu reacción ha sido más inmadura que la de él», explicaba uno de los usuarios.

Las 18 excusas

1-Estoy viendo un programa en la televisión
2-Estoy sucia y sudada. Necesito una ducha. (No se duchó hasta la mañana siguiente)
3-Niega con la cabeza y no da excusa
4-Estoy exhausta
5-Estoy intentando ver la película. (Se queda dormida 15 minutos después)
6-He bebido y he comido demasiado
7-No tendré tiempo para ducharme y preparar la cena
8-Acabo de llegar del gimnasio, estoy que doy asco
9-Mañana tengo que levantarme temprano
10-Estás demasiado borracho
11-Estoy sucia
12-No me siento bien, he comido demasiado
13-Estoy sudada, sucia y estoy cansada
14-Creo que podría estar enferma
15-Todavía no estoy bien al 100%
16-Necesito una ducha, estoy sucia
17-Estoy muy cansada
18-Simplemente, no

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Ver porno encoge al cerebro?

Día 17/07/2014 - 01.36h

La interpretación errónea de un estudio llevó a creer que la pornografía en exceso reducía la materia gris, pero la realidad es más compleja: un neurobiólogo aclara cómo cambia este órgano

Un estudio científico publicado hace un mes en JAMA Psychiatry analizaba la influencia del consumo de pornografía sobre el cerebro. Y por lo publicado en algunos medios, la conclusión no podía ser más preocupante: «el porno puede encoger el cerebro». Pero, ¿realmente los científicos llegaron a esta conclusión? ¿Es posible que la pornografía atrofie y dañe a la mente?
En la investigación, realizada por científicos del Instituto Max Planck de Berlín, los científicos analizaron la actividad cerebral de 64 hombres y la compararon con sus hábitos de consumo de pornografía. Y como resultado, descubrieron entre otras cosas que las personas qué pasaban más tiempo viendo porno tendían a tener un cuerpo estriado, una zona del cerebro relacionada con el placer y los circuitos de recompensa, más pequeño. Pero, ¿qué importancia tiene este cuerpo estriado? ¿Qué implica que sea más pequeña?
«Es una región muy bien conocida, muy importante para actividades relacionadas con recompensas», explica José Antonio Esteban García, un neurobiólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid que trabaja en averiguar cómo funcionan en el cerebro los procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria al nivel de las células. El cuerpo estriado «interviene en respuestas relacionadas con el placer, como el que se produce al comer o tener sexo, o con el consumo de drogas». (Entrevista completa aquí).
Y según explica, el hecho de que esta región se haga más pequeña no es necesariamente negativo: «Cuando una estructura cambia de tamaño no significa que no funcione o que esté atrofiada. Cuanto mejores nos volvemos en realizar una tarea concreta, en general necesitamos menos activación del cerebro, porque se refuerzan conexiones útiles entre neuronas y te basta con ellas».

El cerebro siempre está cambiando

Y además, el cambio de tamaño o de conexiones entre neuronas no solo se produce por un consumo de pornografía excesivo. «El cerebro está cambiando continuamente. Es tremendamente plástico. Cambia después de tener sexo y después de recibir una lección de geografía». Es decir, que al igual que un músculo se fortalece por utilizarlo, las diversas regiones del cerebro también cambian con el uso, o desuso, que se le dan.
Esta capacidad de adaptación del cerebro se conoce como plasticidad sináptica, y ocurre entre otras cosas gracias a un gran conjunto de mecanismos celulares que se basan en la comunicación entre neuronas. Y son precisamente esos cambios en la conectividad entre las neuronas los que nos permiten aprendernos la letra de una canción, acordarnos de un recuerdo, cambiar nuestra forma de pensar u olvidar la cara del vecino...
Para hacerse a una idea de la complejidad de estos procesos, cada neurona puede recibir información de unas 10.000 neuronas distintas, en forma de señales químicas o eléctricas: «Cada neurona se comporta como un pequeño ordenador. Integra la información que recibe y produce o no una respuesta». Y eso hay que multiplicarlo por los miles de millones de neuronas y células asociadas que hay en el cerebro.

Correlación no es causa-efecto

Teniendo en cuenta todo esto, parece razonable que los hombres que tienen a usar con frecuencia unas regiones del cerebro asociadas con la recompensa y el placer sexual sufran algunos cambios gracias a la plasticidad sináptica. Y por ello no es descabellado que su cuerpo estriado cambie y sea más pequeño, ya que participa en estos procesos.
Pero aunque no sea descabellado, los investigadores no afirman en su estudio que ver pornografía encoja esta región. En lugar de eso, hablan de una correlación entre ambas magnitudes que en ningún caso expresa una relación de causa-efecto, es decir, que algo pase por culpa de otra cosa. Podría ser que ver pornografía encoja esta región, que las personas con esa región más pequeña vean más pornografía, que la gente que ve más pornografía vea más la tele y que eso influya en el cuerpo estriado, que los cambios se deban al azar... Una especie de dilema de «qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?» a gran escala. (Ejemplos de correlaciones absurdas aquí).
¿Ver porno encoge al cerebro?
Robert Pittman
Puede haber una correlación fuerte entre el número de piratas del Mar Caribe y las temperaturas medias globales, pero no una relación causa-efecto
Según explica Jose Antonio Esteban García, «estudiar relaciones de causa-efecto en humanos es dificilísimo. Hay un número muy limitado de experimentos que se puedan hacer con personas, por razones éticas, las personas pueden mentir cuando les preguntas, etc». Además, el conjunto de experiencias y la herencia genética también pueden influir en las diferencias que aparecen entre las personas.
Por ello, en opinión de Esteban García, «el trabajo con animales es fundamental. Siguiendo las normativas de uso de animales para experimentación, y no haciéndoles daño por hacérselo, podrías impedirles a los ratones tener relaciones sexuales, y analizar cómo influye eso en el cerebro, por ejemplo».

lunes, 14 de julio de 2014

“Un baño de bosque”, la técnica japonesa que aniquila el estrés
'Shinrin –Yoku' es el término que designa una nueva actividad: caminar por la naturaleza con los cinco sentidos. Una técnica nacida en Japón que promete hacernos más saludables, creativos y felices.

No somos conscientes de los beneficios que puede tener para nuestra salud un paseo por la naturaleza. No sería muy raro que en futuro no muy lejano fuéramos al médico y este nos prescribiera paseos por el campo de dos a tres veces por semana, de una duración aproximada de una hora, durante tres meses y que nos citara después, para comprobar los resultados. Es probable que este tratamiento fuera para bajar la presión sanguínea, para combatir el estrés o como ayuda, si estamos luchando contra el cáncer. Sin medicinas ni coste alguno a la Seguridad social

Japón, el país que acuñó el término karoshi, muerte por exceso de trabajo, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques –que ocupan un 67% de su suelo– para recuperar su paz y equilibrio. El vocablo Shinrin-Yoku, acuñado en 1982 por el gobierno nipón pero inspirado en el anciano y practicante budista Shinto, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un “baño de bosque”, como lo llaman los anglosajones. Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan también tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia. Y por supuesto, apagar los móviles, no llevar cascos y evitar ir hablando con alguien sobre el nuevo ERE que la empresa planea realizar para después de las vacaciones. No se trata de una meditación, pero si es básico que nuestra atención esté centrada en el entorno y no se dedique a su pasatiempo favorito: la anticipación de problemas.

Los pioneros en esta practica, los japoneses, planean que, en menos de diez años, contarán con 100 forest theraphy sites, bosques especialmente cuidados para que sus estresados ciudadanos practiquen el Shinrin-Yoku. Muchas empresas ya incluyen estos viajes entre sus ejecutivos o empiezan a dar tiempo a sus trabajadores para que practiquen lo que ya es considerado en el país nipón como “medicina tradicional” con carácter preventivo.Cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la caminata se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para que los participantes puedan comprobar la eficacia del tratamiento.

Los nipones son los primeros empeñados en demostrar con estudios científicos el impacto que un simple garbeo al aire libre puede hacer en nuestra salud, pero otros países como Corea del Sur, que ha invertido más de 140 millones de dólares en un National Forest Therapy Center, que se espera estará acabado para este año, o Finlandia, también se muestran intrigados en profundizar en el impacto que los árboles y las plantas tienen en nuestra salud física y psicológica, aunque el sentido común y la observación ya nos habían hecho notar que media hora por el campo nos deja más relajados que la vuelta a casa en metro en hora punta.

Uno de los pioneros en los estudios sobre el impacto de la naturaleza en nuestra salud y bienestar es Miyazaki, antropólogo fisiológico y vicedirector de Chiba University’s Center for Environment, Health and Field Sciences, muy cerca de Tokio. Miyazaki sostiene que el ser humano ha estado la mayor parte de su vida evolutiva en contacto con la naturaleza y es allí donde se siente más cómodo y a gusto, como comentaba a la revista Outside Magazine, Durante nuestra evolución hemos estado el 99,9 % de nuestro tiempo en entornos naturales. Nuestras funciones fisiológicas están todavía adaptadas a este medio”. Por eso, los sentimientos de bienestar y confort que experimentamos están casi siempre relacionados con estos entornos, sostiene Miyazaki.

Este científico y si colega Juyoung Lee, también de la Chiba University, han realizado tests en 600 sujetos desde 2004, que han demostrado que entre los que frecuentan los bosques la hormona cortisol desciende en un 12,4 %, al igual que la actividad del nervio simpático, en un 7%, y la presión sanguínea, que baja una media de 1.4%. Además, los que practican el Shinrin–Yoku tienen un descenso en la media de infartos de un 5,8 %. Los participantes en el estudio reconocen también que se encuentran con mejor ánimo y que el nivel de ansiedad ha bajado.

Dichos estudios empiezan a demostrar, gracias a técnicas avanzadas de neurobiología, que interactuar con la naturaleza disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro, donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía, características más próximas a la creatividad que a la productividad. “Por eso sabe mejor la comida en el campo” explicaba Miyazaki a la escritora y periodista Florence Williams, autora del artículo de Outside Magazine.

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado también que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK –siglas procedentes del inglés natural killer- en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Muchos de estos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos, son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Qué hacemos generalmente los urbanitas cuando hemos acabado nuestras faenas diarias y queremos desconectar? Generalmente ver la tele, las redes sociales o wasapear, en una palabra, fijar la mirada en una pantalla. Muy mala idea. Esta tonta costumbre es la que ha hecho a los norteamericanos más agresivos, narcisistas, superficiales, distraídos, ansiosos y depresivos, según se desprende del libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet en nuestras mentes?(Taurus, 2011), en el que Nicholas Carr se despacha a gusto con los efectos nocivos de este enfrascamiento tecnológico.
La solución parece residir en las cosas más simples y, curiosamente, más poéticas; es decir, sin afán mercantilista, ni valor cuantificable. Como el artículo de Outside Magazine cuenta, “en 1970, Rachel y Stephen Kaplan, de la University of Michigan repararon en que la mayor parte de las actividades de la vida diaria, requieren una atención directa y focalizada, como chequear el email, trabajar frente a un ordenador o encontrar aparcamiento”. A la pregunta que los Kaplan se hacen, “¿Cómo descansar nuestras mentes de esta función?” Ellos mismos responden con el término “soft fascinación” y lo describen como “lo que pasa en tu mente Cuando  ves una mariposa, la puesta de sol o la lluvia”. En una palabra, poesía.

¿Qué ocurre cuando se vive en plena ciudad y no hay bosques cerca por los que los que pasear? Los parques también son pequeños oasis de naturaleza y, en el peor de los casos, siempre es mejor ver fotos de naturaleza o el árbol que se alcanza desde la ventana, que la pantalla del móvil. Estudios realizados por los Kaplan y otros han demostrado que tras pequeños paseos por zonas verdes, o incluso la simple visión de imágenes de naturaleza, hace que los sujetos de dichos experimentos respondan mucho mejor en los test cognitivos, se sientan más felices y sean menos egoístas cuando interactúan con otros en Juegos de ordenador. Ya sabe, cambie más a menudo la pantalla por la vida real y experimente la belleza que hay en un árbol, una hoja o una hormiga que traslada, sin apenas esfuerzo una ramita mucho más grande que ella.