domingo, 27 de julio de 2014

5 ideas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano

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El verano es una época del año que suele relacionarse con el ocio, la fiesta, la diversión, los amores pasajeros y... el sexo. La luz del día nos hace aumentar nuestra energía, la alegría, las ganas de salir de nuestra casa, hacer cosas nuevas y diferentes, relacionarnos más socialmente, conocer gente nueva. Nuestra piel está más expuesta, vemos y nos miran más, nuestros cuerpos se exhiben de forma más despreocupada y los ojos se vuelven más indiscretos. Pero además, para los más afortunados, el verano trae las vacaciones, podemos desconectar de las preocupaciones laborales, y descansar de horarios que nos agotan y en ocasiones nos dejan sin tiempo para disfrutar de nuestra pareja. Las vacaciones de verano son un buen momento para disfrutar más del sexo si estamos solteros pero también si tenemos pareja. Y aquí van cinco ideas muy sencillas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano.
  1. Dedicadle tiempo al sexo. Uno de los grandes errores en el sexo es creer que solo se puede disfrutar de él cuando surge, cuando tenemos ganas. Sin embargo el sexo lo podemos preparar, buscarle un hueco en nuestro horario de vacaciones, reservar una tarde, un día, un rato largo, todo el tiempo que queramos para estar con nuestra pareja, desearnos y disfrutar de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

  2. Probad nuevas cosas. Cuando tenemos más tiempo y estamos más descansados es un buen momento, por ejemplo, para probar nuevas posturas sexuales, comprar lo último en lencería o introducir juguetes sexuales. Para eso le tendremos que dedicar un tiempo a investigar en alguna tienda erótica, comprarnos algún libro o buscar información en la red.


  3. Aventuraos con alguna fantasía sexual. Hay fantasías sexuales que nunca saldrán de nuestras cabezas y no necesitan salir de ellas. Pero hay otras que podemos querer probar y llevar al mundo más real. El verano es un buen momento para poder practicar sexo en algún lugar público (eso sí, sin que nadie que no quiera nos pueda ver), para representar con nuestra pareja un encuentro fortuito con un desconocido que acaba en sexo apasionado o para vivir una escena erótica de alguna película que haya marcado nuestra experiencia sexual.


  4. Disfrutad del sexo sin coito. Por desgracia aún se sigue oyendo aquello de los preliminares sexuales, incluso no hace mucho lo escuché en boca de un supuesto especialista. Lo cierto es que la sexualidad es muchísimo más que el coito y que muchas parejas viven la esclavitud de la penetración, donde solo existe la sexualidad genital centrada en la penetración. Una forma de volver a disfrutar de nuestra piel y de nuestro cuerpo es tener sexo sin penetración e incluso dejar las caricias y estimulación genital limitado a un tiempo. Besos, caricias, masajes son el mejor camino para disfrutar de nuestro sexo.

  5. Provoca a tu pareja y déjate provocar durante todo el día. Durante las vacaciones solemos pasar mucho más tiempo con nuestra pareja y es muy habitual pasar juntos todo el día. La última de las ideas para disfrutar aún más del sexo con tu pareja en verano es muy sencilla: provocaros sexualmente durante toda la mañana, la tarde y la noche. Tumbados en la playa, una conversación caliente; en una cafetería tomando un caña, una leve pero firme caricia en la pierna; mientras camináis por la ciudad, un beso apasionado; o mientras estáis sentados en algún lugar, una blusa que se abre y deja ver más de la cuenta.

miércoles, 23 de julio de 2014

Las 18 excusas de una mujer para no tener sexo

Día 23/07/2014 - 12.52h

Un hombre recopiló todas las justificaciones que su esposa le había dado para no mantener relacionas con él y, posteriormente, se las envió en un documento Excel

Desde el original «acabo de llegar del gimnasio y estoy sudada» hasta el clásico «estoy cansada». Estas son, entre otras, las excusas que una mujer dio en la intimidad a su marido para no mantener relaciones sexuales durante junio y julio de este año. Unas justificaciones que el hombre recopiló meticulosamente en un documento Excel y que luego adjuntó a su pareja antes de abandonarla.
Esta extraña despedida, sin embargo, no gustó demasiado a la mujer que, despechada y enfadada, subió a la red social Reddit una imagen de la lista hace pocos días que, como era de esperar, tardó pocas horas en hacerse viral. Y no es para menos, pues el documento cuenta con una relación detallada de los días en que el esposo pidió mantener relaciones sexuales a su mujer y las múltiples y curiosas respuestas de ella.
Las 18 excusas de una mujer para no tener sexo
Documento que detalla las respuestas de la mujer
REDDIT
A su vez, en algunas contestaciones el marido se atreve, incluso, a añadir algún que otro comentario sobre la respuesta de su mujer. Así pues, en una ocasión ella dice que no quiere tener sexo porque está «viendo un programa en la televisión», el hombre apostilla que, posteriormente, no tardó ni quince minutos en quedarse dormida. Lo mismo sucede cuando su esposa afirma que quiere darse una ducha porque se siente sucia. En este caso, hombre añade que luego «no se dio un baño hasta la mañana siguiente».

Una lista para romper una relación

La mujer subió la imagen a Reddit después de no haber logrado contactar con su esposo tras recibir la lista. Y es que, según ha explicado la joven de 26 años a sus seguidores, su marido se ha negado a coger el teléfono y a devolverle las llamadas. Ésta curiosa recopilación fue su forma de decir adiós a su esposa el mismo día en que ella se marchó diez días de viaje.
A su vez, la mujer ha explicado en la red social que su pareja no pasaba por un buen momento, pues su comunicación fallaba y estaban los dos demasiado ocupados para hacerse felices. Por su parte, esta curiosa lista ha generado un extenso debate entre los partidarios del hombre y los de su esposa a través de la Red. «Tu marido te ha dicho algo que le preocupaba de manera legítima, tu reacción ha sido más inmadura que la de él», explicaba uno de los usuarios.

Las 18 excusas

1-Estoy viendo un programa en la televisión
2-Estoy sucia y sudada. Necesito una ducha. (No se duchó hasta la mañana siguiente)
3-Niega con la cabeza y no da excusa
4-Estoy exhausta
5-Estoy intentando ver la película. (Se queda dormida 15 minutos después)
6-He bebido y he comido demasiado
7-No tendré tiempo para ducharme y preparar la cena
8-Acabo de llegar del gimnasio, estoy que doy asco
9-Mañana tengo que levantarme temprano
10-Estás demasiado borracho
11-Estoy sucia
12-No me siento bien, he comido demasiado
13-Estoy sudada, sucia y estoy cansada
14-Creo que podría estar enferma
15-Todavía no estoy bien al 100%
16-Necesito una ducha, estoy sucia
17-Estoy muy cansada
18-Simplemente, no

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Ver porno encoge al cerebro?

Día 17/07/2014 - 01.36h

La interpretación errónea de un estudio llevó a creer que la pornografía en exceso reducía la materia gris, pero la realidad es más compleja: un neurobiólogo aclara cómo cambia este órgano

Un estudio científico publicado hace un mes en JAMA Psychiatry analizaba la influencia del consumo de pornografía sobre el cerebro. Y por lo publicado en algunos medios, la conclusión no podía ser más preocupante: «el porno puede encoger el cerebro». Pero, ¿realmente los científicos llegaron a esta conclusión? ¿Es posible que la pornografía atrofie y dañe a la mente?
En la investigación, realizada por científicos del Instituto Max Planck de Berlín, los científicos analizaron la actividad cerebral de 64 hombres y la compararon con sus hábitos de consumo de pornografía. Y como resultado, descubrieron entre otras cosas que las personas qué pasaban más tiempo viendo porno tendían a tener un cuerpo estriado, una zona del cerebro relacionada con el placer y los circuitos de recompensa, más pequeño. Pero, ¿qué importancia tiene este cuerpo estriado? ¿Qué implica que sea más pequeña?
«Es una región muy bien conocida, muy importante para actividades relacionadas con recompensas», explica José Antonio Esteban García, un neurobiólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid que trabaja en averiguar cómo funcionan en el cerebro los procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria al nivel de las células. El cuerpo estriado «interviene en respuestas relacionadas con el placer, como el que se produce al comer o tener sexo, o con el consumo de drogas». (Entrevista completa aquí).
Y según explica, el hecho de que esta región se haga más pequeña no es necesariamente negativo: «Cuando una estructura cambia de tamaño no significa que no funcione o que esté atrofiada. Cuanto mejores nos volvemos en realizar una tarea concreta, en general necesitamos menos activación del cerebro, porque se refuerzan conexiones útiles entre neuronas y te basta con ellas».

El cerebro siempre está cambiando

Y además, el cambio de tamaño o de conexiones entre neuronas no solo se produce por un consumo de pornografía excesivo. «El cerebro está cambiando continuamente. Es tremendamente plástico. Cambia después de tener sexo y después de recibir una lección de geografía». Es decir, que al igual que un músculo se fortalece por utilizarlo, las diversas regiones del cerebro también cambian con el uso, o desuso, que se le dan.
Esta capacidad de adaptación del cerebro se conoce como plasticidad sináptica, y ocurre entre otras cosas gracias a un gran conjunto de mecanismos celulares que se basan en la comunicación entre neuronas. Y son precisamente esos cambios en la conectividad entre las neuronas los que nos permiten aprendernos la letra de una canción, acordarnos de un recuerdo, cambiar nuestra forma de pensar u olvidar la cara del vecino...
Para hacerse a una idea de la complejidad de estos procesos, cada neurona puede recibir información de unas 10.000 neuronas distintas, en forma de señales químicas o eléctricas: «Cada neurona se comporta como un pequeño ordenador. Integra la información que recibe y produce o no una respuesta». Y eso hay que multiplicarlo por los miles de millones de neuronas y células asociadas que hay en el cerebro.

Correlación no es causa-efecto

Teniendo en cuenta todo esto, parece razonable que los hombres que tienen a usar con frecuencia unas regiones del cerebro asociadas con la recompensa y el placer sexual sufran algunos cambios gracias a la plasticidad sináptica. Y por ello no es descabellado que su cuerpo estriado cambie y sea más pequeño, ya que participa en estos procesos.
Pero aunque no sea descabellado, los investigadores no afirman en su estudio que ver pornografía encoja esta región. En lugar de eso, hablan de una correlación entre ambas magnitudes que en ningún caso expresa una relación de causa-efecto, es decir, que algo pase por culpa de otra cosa. Podría ser que ver pornografía encoja esta región, que las personas con esa región más pequeña vean más pornografía, que la gente que ve más pornografía vea más la tele y que eso influya en el cuerpo estriado, que los cambios se deban al azar... Una especie de dilema de «qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?» a gran escala. (Ejemplos de correlaciones absurdas aquí).
¿Ver porno encoge al cerebro?
Robert Pittman
Puede haber una correlación fuerte entre el número de piratas del Mar Caribe y las temperaturas medias globales, pero no una relación causa-efecto
Según explica Jose Antonio Esteban García, «estudiar relaciones de causa-efecto en humanos es dificilísimo. Hay un número muy limitado de experimentos que se puedan hacer con personas, por razones éticas, las personas pueden mentir cuando les preguntas, etc». Además, el conjunto de experiencias y la herencia genética también pueden influir en las diferencias que aparecen entre las personas.
Por ello, en opinión de Esteban García, «el trabajo con animales es fundamental. Siguiendo las normativas de uso de animales para experimentación, y no haciéndoles daño por hacérselo, podrías impedirles a los ratones tener relaciones sexuales, y analizar cómo influye eso en el cerebro, por ejemplo».

lunes, 14 de julio de 2014

“Un baño de bosque”, la técnica japonesa que aniquila el estrés
'Shinrin –Yoku' es el término que designa una nueva actividad: caminar por la naturaleza con los cinco sentidos. Una técnica nacida en Japón que promete hacernos más saludables, creativos y felices.

No somos conscientes de los beneficios que puede tener para nuestra salud un paseo por la naturaleza. No sería muy raro que en futuro no muy lejano fuéramos al médico y este nos prescribiera paseos por el campo de dos a tres veces por semana, de una duración aproximada de una hora, durante tres meses y que nos citara después, para comprobar los resultados. Es probable que este tratamiento fuera para bajar la presión sanguínea, para combatir el estrés o como ayuda, si estamos luchando contra el cáncer. Sin medicinas ni coste alguno a la Seguridad social

Japón, el país que acuñó el término karoshi, muerte por exceso de trabajo, el país de la competitividad y con las tasas más altas de suicidios, mira ahora a la naturaleza y a sus bosques –que ocupan un 67% de su suelo– para recuperar su paz y equilibrio. El vocablo Shinrin-Yoku, acuñado en 1982 por el gobierno nipón pero inspirado en el anciano y practicante budista Shinto, consiste en dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos, un “baño de bosque”, como lo llaman los anglosajones. Se trata de dar paseos por un entorno natural poniendo atención al olor que desprenden las plantas, el ruido del viento en las hojas de los árboles y toda la gama de colores y texturas que el entorno nos ofrece. Los expertos aconsejan también tomarse un té o una infusión para que el sentido del gusto participe también de esta experiencia. Y por supuesto, apagar los móviles, no llevar cascos y evitar ir hablando con alguien sobre el nuevo ERE que la empresa planea realizar para después de las vacaciones. No se trata de una meditación, pero si es básico que nuestra atención esté centrada en el entorno y no se dedique a su pasatiempo favorito: la anticipación de problemas.

Los pioneros en esta practica, los japoneses, planean que, en menos de diez años, contarán con 100 forest theraphy sites, bosques especialmente cuidados para que sus estresados ciudadanos practiquen el Shinrin-Yoku. Muchas empresas ya incluyen estos viajes entre sus ejecutivos o empiezan a dar tiempo a sus trabajadores para que practiquen lo que ya es considerado en el país nipón como “medicina tradicional” con carácter preventivo.Cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. La sesión consiste en unas dos horas de paseo relajado por el bosque, con ejercicios de respiración dirigidos por monitores. Antes y después de la caminata se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para que los participantes puedan comprobar la eficacia del tratamiento.

Los nipones son los primeros empeñados en demostrar con estudios científicos el impacto que un simple garbeo al aire libre puede hacer en nuestra salud, pero otros países como Corea del Sur, que ha invertido más de 140 millones de dólares en un National Forest Therapy Center, que se espera estará acabado para este año, o Finlandia, también se muestran intrigados en profundizar en el impacto que los árboles y las plantas tienen en nuestra salud física y psicológica, aunque el sentido común y la observación ya nos habían hecho notar que media hora por el campo nos deja más relajados que la vuelta a casa en metro en hora punta.

Uno de los pioneros en los estudios sobre el impacto de la naturaleza en nuestra salud y bienestar es Miyazaki, antropólogo fisiológico y vicedirector de Chiba University’s Center for Environment, Health and Field Sciences, muy cerca de Tokio. Miyazaki sostiene que el ser humano ha estado la mayor parte de su vida evolutiva en contacto con la naturaleza y es allí donde se siente más cómodo y a gusto, como comentaba a la revista Outside Magazine, Durante nuestra evolución hemos estado el 99,9 % de nuestro tiempo en entornos naturales. Nuestras funciones fisiológicas están todavía adaptadas a este medio”. Por eso, los sentimientos de bienestar y confort que experimentamos están casi siempre relacionados con estos entornos, sostiene Miyazaki.

Este científico y si colega Juyoung Lee, también de la Chiba University, han realizado tests en 600 sujetos desde 2004, que han demostrado que entre los que frecuentan los bosques la hormona cortisol desciende en un 12,4 %, al igual que la actividad del nervio simpático, en un 7%, y la presión sanguínea, que baja una media de 1.4%. Además, los que practican el Shinrin–Yoku tienen un descenso en la media de infartos de un 5,8 %. Los participantes en el estudio reconocen también que se encuentran con mejor ánimo y que el nivel de ansiedad ha bajado.

Dichos estudios empiezan a demostrar, gracias a técnicas avanzadas de neurobiología, que interactuar con la naturaleza disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro, donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía, características más próximas a la creatividad que a la productividad. “Por eso sabe mejor la comida en el campo” explicaba Miyazaki a la escritora y periodista Florence Williams, autora del artículo de Outside Magazine.

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, ha demostrado también que un paseo por un bosque o por un parque aumenta significativamente la concentración de células NK –siglas procedentes del inglés natural killer- en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y el cáncer. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Muchos de estos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos, son usados en aromaterapia y medicina holística.

¿Qué hacemos generalmente los urbanitas cuando hemos acabado nuestras faenas diarias y queremos desconectar? Generalmente ver la tele, las redes sociales o wasapear, en una palabra, fijar la mirada en una pantalla. Muy mala idea. Esta tonta costumbre es la que ha hecho a los norteamericanos más agresivos, narcisistas, superficiales, distraídos, ansiosos y depresivos, según se desprende del libro Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet en nuestras mentes?(Taurus, 2011), en el que Nicholas Carr se despacha a gusto con los efectos nocivos de este enfrascamiento tecnológico.
La solución parece residir en las cosas más simples y, curiosamente, más poéticas; es decir, sin afán mercantilista, ni valor cuantificable. Como el artículo de Outside Magazine cuenta, “en 1970, Rachel y Stephen Kaplan, de la University of Michigan repararon en que la mayor parte de las actividades de la vida diaria, requieren una atención directa y focalizada, como chequear el email, trabajar frente a un ordenador o encontrar aparcamiento”. A la pregunta que los Kaplan se hacen, “¿Cómo descansar nuestras mentes de esta función?” Ellos mismos responden con el término “soft fascinación” y lo describen como “lo que pasa en tu mente Cuando  ves una mariposa, la puesta de sol o la lluvia”. En una palabra, poesía.

¿Qué ocurre cuando se vive en plena ciudad y no hay bosques cerca por los que los que pasear? Los parques también son pequeños oasis de naturaleza y, en el peor de los casos, siempre es mejor ver fotos de naturaleza o el árbol que se alcanza desde la ventana, que la pantalla del móvil. Estudios realizados por los Kaplan y otros han demostrado que tras pequeños paseos por zonas verdes, o incluso la simple visión de imágenes de naturaleza, hace que los sujetos de dichos experimentos respondan mucho mejor en los test cognitivos, se sientan más felices y sean menos egoístas cuando interactúan con otros en Juegos de ordenador. Ya sabe, cambie más a menudo la pantalla por la vida real y experimente la belleza que hay en un árbol, una hoja o una hormiga que traslada, sin apenas esfuerzo una ramita mucho más grande que ella.


domingo, 29 de junio de 2014

La orina y otros indicadores fiables para saber si el nivel de hidratación es el adecuado

Estar correctamente hidratado es fundamental: beber agua es importante, pero no lo único. (GTRES) Para saber si se está bien hidratado ha de vigilarse la orina, que además puede ser un indicador de enfermedades según su color. El número de veces que se orina en un día y el color de ésta bastan para dar respuesta a dicha cuestión. Otros factores a tener en cuenta son la edad, peso, altura, sexo y del tipo de vida, ya que todos condicionan el uso que realiza el cuerpo de los líquidos. Los primeros síntomas de una deshidratación suelen ser la fatiga o el dolor de cabeza. No todo es beber agua, también se puede errar en el cálculo de la hidratación sufriendo una pérdida de sales minerales y de sodio.
Estar correctamente hidratado es fundamental para la salud y más en las fechas de calor que tenemos por delante. Estamos ante una cuestión más importante de lo que se cree ya que una deficiente hidratación es la responsable de numerosos ingresos hospitalarios e incluso de una considerable cifra de fallecimientos, muchos de los cuales se podrían evitar. Desde Eroski Consumer proporcionan un método para conocer si se está haciendo una correcta hidratación y explican cuánta agua se necesita y por qué no todo es agua a la hora de hidratar. Cuánta agua beber Recordar que debemos beber suficiente agua a lo largo del día parece obvio y, sin embargo, el 70% de las personas reconoce que no alcanza los dos litros que el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) recomienda beber en circunstancias normales. Muchos se escudan en que están atentos a la sed, o en que se hidratan a través de los alimentos u otros líquidos. Incluso hay quienes abogan por beber sólo cuando se tiene sed. Ambas posibilidades tienen sus fundamentos, porque cada individuo tiene necesidades diferentes. Según las circunstancias de salud o enfermedad, la necesidad de agua y líquidos varía. Si la orina es amarilla ocre o más oscura, y no se están tomando vitaminas o medicamentos que la afecten, se debe aumentar la ingesta de aguaSea como sea, es importante para evitar riesgos adquirir el hábito de tener el agua a mano, sobre todo, en circunstancias excepcionales: días con mucho calor, cuando se realiza un esfuerzo físico extraordinario, si se es una persona mayor o cuando se está convaleciente, si se ha pasado una gastroenteritis o fiebre. Sabido esto, uno mismo, sin necesidad de protagonizar un capítulo de golpe de calor, puede testar si el agua y la ingestión de líquidos que hace al cabo del día alcanzan la cantidad correcta. La orina, un indicador muy fiable Para saber si estamos bebiendo la suficiente cantidad de agua y líquidos, o si incluimos alimentos ricos en agua que garantizan una correcta hidratación, debemos vigilar la orina. Es importante comprobar que orinamos, al menos, en cuatro ocasiones desde la mañana a la noche, así como asegurarse de que el color es amarillo pálido o claro. Si la orina es amarilla ocre o más oscura, y no se están tomando vitaminas o medicamentos que la afecten, se debe aumentar la ingesta de agua en dos vasos diarios durante cinco días hasta conseguir orinar al menos en cuatro ocasiones y lograr una pérdida de color y de olor. Otros factores a tener en cuenta A la observación de la orina, hay que añadir la conciencia de la propia realidad. Es decir, saber que los factores de la edad, del peso, de la altura, del sexo y del tipo de vida condicionan el uso que realiza el cuerpo del agua, así como la demanda de hidratación que precisa para mantener el ritmo. Una persona muy activa, que hace mucho gasto calórico, necesita mayores cantidades de agua para estar bien hidratada; una persona que lleve una vida sedentaria, al margen de condiciones atmosféricas, precisará mucha menos. Hay que tener en cuenta que el primer signo de deshidratación es la sed, pero se puede no atender esa sed y olvidar la sensación y persistir la deshidratación. Puede padecerse dolor cabeza y fatiga, ante lo que deberíamos tomar la costumbre de beber dos vasos de agua, por si acaso. Si la deshidratación es severa, o el cuerpo está más débil y acusa más la desatención, pueden presentarse capítulos de taquicardias, escalofríos, náuseas e incluso llegar al desvanecimiento. Esto, por supuesto, hay que evitarlo, pero conviene saber que puede llegarse a este extremo y tomar medidas para que no suceda. ¿Cuánta agua hay que beber? La cantidad de agua depende de la persona y de sus circunstancias físicas y ambientales (edad, actividad, temperatura, etc.). Lo principal es no olvidar que hay que beber agua. Habrá quienes estén acostumbrados a tomar varios vasos al día y alcancen la mítica cifra de dos o incluso tres litros, quienes limiten su ingesta a las cinco comidas o quienes deban recordar la importancia de beber un vaso, puesto que dejan pasar las horas y no tienen sed. Todos podrán superar con éxito el test de la orina. Pero hay que tomar agua en la vida cotidiana. Un buen hábito para comenzar el día es beber un gran vaso y una pieza de fruta. Así, con ese sencillo gesto, se garantiza una buena base de hidratación. Si se altera la vida habitual, el ambiente e incluso la actividad cotidiana, seguro que también se variará la necesidad corriente de agua, por ello habrá que estar atento. Lo normal es que con los cambios aumente la necesidad de ingerir líquidos, lo que es una buena excusa para incrementar el consumo de frutas, verduras y preparados refrescantes. Las sopas son un modo de tomar más líquidos con sabor, y en el verano se puede optar por ofrecer a los niños sopas frías, batidos de frutas, sopas de fruta o un gazpacho recién hecho y servido bien fresco. Hidratación, no todo es agua Que el agua no es la única fuente de hidratación se entiende mejor si se mira su anverso, la deshidratación. Se puede tener un episodio de deshidratación por una pérdida de agua o una pérdida mayor de electrolitos (sobre todo, sodio). Una deshidratación por pérdida de agua suele ser consecuencia de una insolación, un capítulo febril, un caso de gastroenteritis o la desatención a la sed. Se habrá desatendido la correcta hidratación por no haber tomado la suficiente agua ni suficientes líquidos. Pero también se puede errar en el cálculo de la hidratación sufriendo una pérdida de sales minerales y de sodio. No tiene que ocurrir, salvo si se padece gastroenteritis o se trabaja en condiciones extremas de calor o frío, o se equivoca y no se atiende la demanda de sales al efectuar ejercicio físico. Cinco gestos que ayudan a hidratar 1. Empiece el día con un vaso de agua y llénese un botellín de agua. Según sus hábitos, lléveselo con usted y bébaselo a lo largo del día, o déjelo en casa y recuerde terminárselo antes de ir a la cama. 2. En verano, coma dos frutas al día, una ración de verdura cocida (como plato o guarnición) y mordiscos de verdura cruda. 3. Establezca el hábito de identificar un momento de descanso con beber un vaso de agua. 4. Elija bebidas naturales antes que las azucaradas, y las infusiones, mejor que el café. 5. Reflexione sobre la conveniencia de utilizar agua embotellada, comprar una jarra filtradora o colocar un filtro en su grifo. Tal vez de esta manera tome mayor conciencia y afinidad a beber agua.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2172207/0/orina/como-saber/nivel-hidratacion-adecuado/#xtor=AD-15&xts=467263

miércoles, 25 de junio de 2014

La cara oculta de Whatsapp

La seguridad en la aplicación, sobretodo traes caer en manos de Facebook, brilla por su ausencia.
La seguridad en la aplicación, sobretodo traes caer en manos de Facebook, brilla por su ausencia. / Afp
  • Cómoda, fácil y práctica. El uso de esta aplicación, que ha llegado a todos los teléfonos del mundo, puede conllevar algunos riesgos, sobretodo cuando cae en manos de ciberdelincuentes


Con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo, Whatsapp es una de las aplicaciones móviles más utilizadas por los usuarios. Cómoda, práctica y fácil de usar, permite que millones de personas en todo el mundo se matengan conectados. Pero no es oro todo lo que reluce. Detrás de los emoticonos divertidos y los 'memes' por doquier, cientos de ciberdelicuentes se encuentran a la espera del momento perfecto. El robo de datos personales y la distribución de 'malware' -código maligno, software malicioso o software malintencionado- son los principales delitos que se comenten a través del famoso chat. InnoTec System, firma de seguridad informática de la empresa española Entelgy, advierte de los numerosos peligros que implica la utilización de la aplicación:
Una de las perores grietas que tiene la aplicación se encuentra en los fallos de seguridad. Nunca ha sido uno de los fuertes de Whatsapp, pero sus errores han ido en aumento en el momento que Facebook -que ha tenido varios frentes abiertos con respecto a este tema- se hizo con la firma. Los incesantes fallos en la seguridad han puesto en el punto de mira de delicuentes la aplicación, el más importante, la "falta de cifrado en sus comunicaciones", que hace que otros puedan acceder a mensajes y contactos. Y pese a que se ha intentado mejorar, los expertos aseguran que es una barrera "fácil de flanquear".
Además, la propagación de malaware no está controlada de ninguna manera. Cualquiera puede enviar archivos maliciosos y virus. "Dado que, además, la plataforma de WhatsApp no cuenta con ningún tipo de antivirus y que los contenidos se borran automáticamente en un período de 30 días, las facilidades para distribuir todo tipo de malware o realizar ataques de phishing -haciendo creer al usuario que está ante la página web de su banco captando su contraseña- son tremendamente sencillas y sin ningún tipo de costes para el atacante -que además puede mantener el anonimato sin problema-", explica la empresa.
La seguridad a la hora de darse de alta en la aplicación es otro de los problemas. La verificación de datos no es nada fiable, ya que se genera el pin para entrar en la aplicación antes de que éstos lleguen a la base de la empresa, lo que puede provocar robos de perfiles, entradas en conversaciones ajenas...
Así, otro tipo de aplicaciones como Telegram, han nacido enfocadas a la seguridad de los datos de los usuarios. A través de un protocolo propio, transmite los mensajes de forma segura entre nuestro móvil y el servidor. Incluso permite crear conversaciones 'secretas' entre dos clientes, de tal forma que ni siquiera sus propios servidores pueden ver qué estás enviando.

martes, 24 de junio de 2014


A todo el mundo le ha dado ahora por hacer deporte. Los médicos de adultos recomiendan encarecidamente hacer deporte, los pediatras insistimos en que los niños hagan deporte. Hasta el titular que he puesto a este artículo chirría y seguro que me cae algún comentario resaltando mi desatino y poco juicio.
Pero desde el albor de la historia cuando los chamanes, brujos, galenos, barberos o cirujanos apreciaban en la sociedad que algo era malo y se sostenía en el tiempo creaban una especialización de su sabiduría para poder ahondar en el conocimiento, desligándose de los demás colegas. Así hemos asistido en los últimos años a todo tipo de especializaciones; como los alergólogos que descubrieron que algunas personas interaccionaban mal con su entorno, ginecólogos que descubrieron a la mujer y sus múltiples posibilidades de acojonarla para que se hiciera pruebas de todo tipo, psicólogos y psiquiatras que vieron el poder y la debilidad de la mente humana, etc. Una larga lista de la que me gustaría destacar dos actividades altamente peligrosas que llevaron, como no, a su especialización médica y que son el trabajo y el deporte.
Que el trabajo es peligroso nos lo recuerdan a diario sindicatos y comités de empresa ante el gran número de accidentes ocasionados durante el horario laboral e incluso durante los desplazamientos a tan preciada actividad; surge la medicina de empresa.
Y el deporte, que ha generado múltiples subespecialidades, no solo la medicina deportiva, sino también fisioterapeutas, osteópatas, masajistas, personal trainerscoach y de mi época el doctor Pirri y el doctor Corbalán, compañeros de facultad. Es una actividad peligrosa en sí misma desde varios puntos de vista: sobrecarga muscular, sobreesfuerzo de articulaciones, lesiones y fracturas de todo tipo por contacto, caída o fatiga tisular, competitividad disfrazada con la manida frase de que lo importante es participar, frase que solo repiten los que han perdido, fracasados que la utilizan para consolar su ineptitud y mediocridad.

Yo me pregunto cómo éticamente puedo recomendar hacer deporte a tiernos infantes con el pretexto de evitar la obesidad o hacer una vida sana. Pues no, no es sano el deporte, no me atrevo a incitar a mis pequeños pacientes a inmiscuirse en ese proceloso mundo deportivo, con riesgo para su futuro y daño para su integridad, abocarlos a consultas con el especialista en medicina deportiva de turno porque no había meditado lo suficiente sobre las cosas que siempre hacemos sin pensar.

Recapacitemos, antes de mandar inconscientemente a los menores al padecimiento innecesario, al riesgo psicológico y social de la incapacidad, meditemos sobre lo óptimo y lo cabal.

¿Qué es lo realmente malo y penoso para la salud? ¿De qué debe huir la infancia para evitar la obesidad? ¿Qué es lo que fomenta su desarrollo saludable?
El gran mal de la infancia en nuestro días se llama sedentarismo. Genera obesidad, que unida a malos hábitos alimentarios crearán en el futuro gordos con grasa y azúcar en las arterias, candidatos al infarto prematuro o a la diabetes. Hoy día la calle no existe, los niños van del colegio a la consola o a hacer mil deberes en interminables horas de estudio, horas de colegio que se prolongan con inútiles extraescolares diseñadas para cubrir el tiempo que la no conciliación laboral y familiar de los padres impide. El juego de patio y calle, la sociabilización en el parque, el ir y volver al colegio andando, el club social para los mayorcitos o los paseos arriba y abajo en busca de algo en que pasar la tarde se convierten en sedentarios juegos de consola compartiendo intereses con no se sabe quien puede estar al otro lado de la línea telefónica.
Hay que huir del sedentarismo, pero de ahí a lanzarlos al deporte hay una zona intermedia que tendríamos que recuperar, reivindicar espacios seguros en las ciudades, otra forma de construir y diseñar nuestro entorno, eliminar tareas escolares fuera de horario laboral igual que exigimos nosotros en nuestro trabajo. No a las jornadas infantiles de 12 horas.
Sí a una conciliación laboral y familiar real, que nos permita jugar con nuestros hijos, no hacer los deberes con ellos, no, jugar, visitar lugares, participar en actividades ciudadanas y de barrio, permitirles que aprendan con nosotros, que desarrollen su capacidad intelectual y sus valores con nuestro ejemplo, que para eso son nuestros hijos y nos propusimos un día criarlos en sabiduría y honestidad, no aborregarlos en actividades repetitivas físicas y competitivas como el fútbol, donde prima más el músculo que el cerebro y que les abocará a un futuro de desastre.