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Naturaleza
Vuelve el sendero más peligroso
del mundo
Aunque las condiciones no eran las más propicias (ni mucho menos) senderistas, escaladores, apasionados de la tirolina y cualquier despitado con ansias de aventura se plantaban en el malagueño Desfiladero de los Gaitanes para tirar de adrenalina. Eso sí, poniendo en riesgo muchas veces su vida por el (lamentable) estado de las pasarelas de madera que discurrían a lo largo del llamado Caminito del Rey.
Su carta de presentación: algunos puntos del camino no tienen ni un metro de anchura, mientras que el desfiladero llega a alcanzar unaprofundidad de hasta 700 metros. De ahí que el sendero fuera conocido a principios del siglo pasado, cuando se construyó, como «el más peligroso del mundo». Su ubicación exacta: el límite entre los municipios de Álora, Antequera y Ardales; en la parte occidental de las Cordilleras Béticas.
La joya de la corona
Ahora, tras varios años de abandono, esta antigua vía de servicio creada para facilitar el traslado de obreros y materiales durante la construcción de la hidroeléctrica del río Gualdalhorce se abre al público rehabilitada (y segura). Fecha: 28 de marzo. El itinerario de 7,7 kilómetros (4,8 de accesos y 2,9 de pasarelas) tarda en recorrerse una hora y media aproximadamente, aunque lo suyo es pararse a observar la flora y fauna que puebla la zona, con lo que puede llegar hasta las cuatro horas. A gusto del consumidor.
Eso sí, la ruta es lineal (nada de circular), aunque existen dos accesos a elegir: el norte porArdales y el sur por Álora. ¿Cuál elegir? Desde el primero, la mayor parte de la ruta es de bajada y por Álora de subida. Eche cuentas de su estado físico... Escoja el que escoja, estará ante uno de lospaisajes más espectaculares de la sierra malagueña. De las dos maneras también se topará con la joya de la corona, el puente colgante a 105 metros de altura.
La lista de bondades sigue con paredes escarpadas que desafían a la propia naturaleza, decenas de especies ornitológicas, la silla de piedra en la que se sentó Alfonso XIII el día de su estreno... Y es que el propio rey fue quien dio nombre al camino tras inaugurar la presa del Conde del Guadalhorce el 21 de mayo de 1921 (ver fotografía en el álbum superior). No le quedó otra que transitar por donde lo habían hecho los obreros. Y encantado, pese a que caía una lluvia de perros.
El ingeniero poeta
No en vano, el mismo monarca llevaba tiempo empeñado en visitar el invento, ya que había oído hablar lindezas del «ingeniero poeta» encargado de la obra, el sevillano Rafael Benjumea Burín, quien conjugaba en sus trabajos el respeto minucioso al enterno natural con auténticos prodigios industriales. Y es lo que hizo con esta presa malagueña.
Alfonso XIII colocó la última piedra, hecho que recogió la prensa de entonces, incluida la revista ilustrada Blanco y Negro. Para ello, utilizó una holivela (o especie de palanca) como la que utilizaban los romanos en sus obras de ingeniería en la Antigüedad. Un sillón de piedra (que todavía sigue en pie) inmortalizó el momento. Hoy, su Caminito vuelve a lucir el esplendor de antaño. Es hora de conocerlo.


















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