Chicos despistados y aburridos además de mayores buscan un lugar para dormir y malcomer
jueves, 8 de mayo de 2014
Marcha finlandesa
Numerosos hospitales organizan programas de marcha nórdica o finlandesa con pacientes que están en rehabilitación tanto por problemas cardiovasculares como musculares y óseos. Es una técnica que consiste en utilizar bastones para andar, con lo que ejercitamos los brazos y rebajamos la tensión. Las articulaciones sufren mucho menos con esta práctica que con otras en las que hay impacto contra el suelo, como correr. Es un ejercicio muy apropiado para pacientes afectados por patologías degenerativas del aparato locomotor, como las artrosis, también libera tensiones de cuello y hombros, previene y palia dolores de espalda, reduce los niveles de ansiedad, y estrés y está especialmente indicado para pacientes con parkinson, osteoporosis, fibromialgia o problemas respiratorios.
Marcha finlandesa
Numerosos hospitales organizan programas de marcha nórdica o finlandesa con pacientes que están en rehabilitación tanto por problemas cardiovasculares como musculares y óseos. Es una técnica que consiste en utilizar bastones para andar, con lo que ejercitamos los brazos y rebajamos la tensión. Las articulaciones sufren mucho menos con esta práctica que con otras en las que hay impacto contra el suelo, como correr. Es un ejercicio muy apropiado para pacientes afectados por patologías degenerativas del aparato locomotor, como las artrosis, también libera tensiones de cuello y hombros, previene y palia dolores de espalda, reduce los niveles de ansiedad, y estrés y está especialmente indicado para pacientes con parkinson, osteoporosis, fibromialgia o problemas respiratorios.
Salud escondida en la despensa
No hace falta irse muy lejos para encontrar alimentos funcionales. Hay ingredientes que, muy probablemente, nos podemos encontrar en nuestra despensa hoy mismo. Aunque los nutricionistas son cautos acerca de su potencial capacidad de prevenir enfermedades, aumentar la presencia de estos cinco productos en la cocina es un paso más que recomendable para mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud.
- Legumbres. El consumo de legumbres como lentejas, garbanzos o alubias, antaño la base de la dieta, se ha reducido, y no solo por el cambio de hábitos alimentarios. “Antes se decía que era la carne del pobre”, señala Martín. “Pero su contenido de almidón, de fibra, de minerales… deberíamos consumirlos más”. La combinación de alto contenido en proteínas e hidratos de carbono y bajo en grasas los hacen especialmente valiosos. "Si además las legumbres se combinan con cereales, especialmente arroz, los aminoácidos se complementan". Varios estudios relacionan el consumo regular de legumbres con la reducción de riesgos de accidentes cardiovasculares.
- Tomate triturado. Una lata de tomate triturado desafía el tópico de que lo fresco es mejor. La clave es el licopeno, la sustancia que da al tomate su color rojo. El tomate triturado tiene el doble de licopeno que el natural; el ketchup, el triple. En varios experimentos con animales, se reveló que el licopeno puede tener propiedades antioxidantes. Otros estudios apuntan a que este caroteinoide previene la acumulación de grasa en los vasos sanguíneos. “Estos resultados indican que el licopeno puede ser importante para prevenir los efectos del envejecimiento”, indica Martín. El tomate también es rico en polifenoles, sustancias que igualmente muestran propiedades antioxidantes. La combinación de tomate y aceite de oliva, tradicional en la cocina española, potencia la presencia de los polifenoles, según un estudio de la Universidad de Barcelona.
- Pescado azul. Imprescindibles para unos, ignorados por otros, los pescados como la caballa y la sardina son una fuente de ácidos omega-3, que varios estudios relacionan con una caída del riesgo de problemas circulatorios. "Generalmente la incorporación de pescado azul a nuestra dieta reduce el potencial de enfermedades cardiovasculares", apunta Martín. A pesar de que existen varios suplementos alimenticios basados en estos ácidos grasos, un estudio de la Universidad de Denver (EE UU) afirma que “el consumo a través de la dieta es lo más recomendable”, salvo en casos de prescripción médica. El problema es que la misma grasa que contiene los omega-3 igualmente lleva metales pesados como el mercurio y el arsénico.
- Chucrut. “Los alimentos fermentados son una forma de comer microorganismos”, señala Martín, “que son imprescindibles para nuestra salud intestinal”. Las bacterias, además, tienen el efecto de reforzar el ya de por sí alto contenido de vitamina C del repollo fresco. El rol del chucrut como fuente de vitamina C se conoce desde hace siglos: fue el repollo el que permitió a la Marina Real británica derrotar al escorbuto en el siglo XVIII. Otros estudios apuntan a que el chucrut puede tener un papel en el alivio de úlceras gástricas. Hasta el problema del alto contenido en sodio del repollo fermentado parece tener solución: varios experimentos han demostrado que es posible hacer chucrut con hasta un 40% menos de sal.
- Sandías. La sandía, uno de los frutos con mayor contenido en agua —más del 90% de su peso— tiene por ello reconocidas capacidades diuréticas. Pero esa no es su única propiedad. La sandía es también una fuente natural de licopeno, la misma sustancia que tienen los tomates. Un estudio de la Universidad Politécnica de Cartagena sugiere que consumir sirve para relajar el ritmo cardíaco y reducir los dolores musculares. La clave está en el aminoácido l-citrulina, presente en el fruto y que también se vende como suplemento alimenticio.
martes, 6 de mayo de 2014
DE TAL AMO, TAL PERRO!!!!! no dejes de verlo es muy bueno
El ingeniero ordenó a su perro
§¡ Escalímetro, muestra tus habilidades!
El perro agarró un martillo, unas tablas y se armó él solito una casita. Todos admitieron que era increíble.
El contador dijo que su perro podía hacer algo mejor:
§¡Cash Flow, muestra tus habilidades!
El perro fue a la cocina, volvió con 24 galletas y las dividió en 8 pilas de 3 galletitas cada una. Todos admitieron que era genial..
El químico dijo que su perro podía hacer algo aún mejor: §¡Óxido, muestra tus habilidades!
Óxido caminó hasta la refrigeradora, tomó un litro de leche, peló una banana, tomó la licuadora y se hizo un batido. Todos aceptaron que era impresionante.
El informáticosabía que podía ganarles a todos:
§¡ Megabyte, hazlo !
Megabyte atravesó el cuarto, encendió la computadora, controló si tenía virus, mejoró el sistema operativo, mandó un e-mail e instaló un juego excelente. Todos sabían que esto era muy difícil de superar.Todos miraron de reojo al político y le dijeron:
§Y su perro, ¿qué puede hacer...?El político llamó a su perro y dijo:§¡ Diputado, muestra tus habilidades!
Diputado se paró de un salto, se comió las galletas, se tomó el batido, cagó en la alfombra, borró todos los archivos de la computadora, armó trifulca con los otros cuatro perros, ocupó la casita con un título de propiedad falso y alegó inmunidad parlamentaria...Insuperable....!!!
domingo, 4 de mayo de 2014
Ensaladas, cuidado con lo que añades
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Algunos ingredientes y aderezos convierten una opción ligera en un plato altamente calórico
«Hoy ceno ligero. Voy a hacerme una ensalada». Cuántas veces hemos hecho esta declaración de intenciones y hemos acabado preparando un plato que se parece a cualquier cosa menos a una ensalada. A saber: quesos grasos, cebolla frita, bacon, pollo rebozado, crutons, salsas de bote... Y luego ponemos cuatro hojas de lechuga. En nuestro afán de elaborar un plato único y sabroso convertimos una alternativa sana en algo altamente calórico y con más grasas que un chuletón. «La base de una ensalada tienen que ser los vegetales, si no predominan, estamos ante otra cosa», señala a a ABC el doctor Vicente Pascual, miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
Otro de los errores que solemos cometer es pasarnos de cantidad. «Como es plato único, hay gente que utiliza una ensaladera familiar para una sola persona. Con un plato hondo de tamaño normal lleno de vegetales hasta arriba es suficiente», explica a ABC Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Universitario Quirón Madrid. Si la queremos de guarnición, será suficiente con la mitad de un plato llano.
Incluir una ensalada en nuestra dieta diaria, ya sea como plato principal o como acompañante, es una buena manera de aumentar la ingesta de vegetales. Tenga en cuenta que, según un reciente estudio de la Universidad de California, publicado en «Journal of Epidemiology and Community Health», comer siete piezas de verduras y frutas al día reduce el riesgo de muerte a cualquier edad en más de un 40%. Además, al comerlos frecos, «aprovechamos mejor sus vitaminas y minerales», añade la nutricionista.
Para convertirla en un plato completo podemos aumentar la proporción de carbohidratos añadiendo algo de pasta, arroz o patata; la grasa queda cubierta con el aceite de oliva, que es cardiosaludable, y las proteínas en forma de pescado, carnes magras, frutos secos, huevo duro, queso fresco, etc. Pero controlando las cantidades. Por ejemplo, con el aceite de oliva, especialmente cuando añadimos pescados en conserva que ya lo incorporan, o aceitunas y aguacate, ricos en ácido oléico. «Lo justo son cinco gramos de aceite (una cuchara de postre) para una ración de ensalada», apunta la doctora Carmen Gómez Candela, jefa del Servicio de Nutrición del Hospital Universitario La Paz. Piense que una cucharada sopera de aceite de oliva son unas 90 calorías y que lo recomendable es no pasarse de cuatro al día.
Salsas con grasas y azúcares
Además del tradicional aceite y vinagre, ahora podemos encontrar en el supermercado gran variedad de aderezos. Tenga cuidado. Algunos disparan las calorías del plato y son poco recomendables por su alto contenido en grasas, azúcares y sal. «Pueden tener casi el doble de calorías que una cucharada de aceite y más aditivos», advierte Pérez Montero. Incluso algunas presentaciones comerciales del tan de moda vinagre de módena incluyen caramelo o azúcares añadidos, por lo que hay que moderar su consumo. «El aporte extra de azúcares refinados no es aconsejable», advierte el doctor Vicente Pascual. Mire siempre la etiqueta.
«En la medida de lo posible es recomendable hacer las salsas en casa», aconseja la doctora Gómez Candela. Para ello, puede utilizar condimentos ligeros que dan sabor y no tienen apenas calorías como las especias, las hierbas, el yogur o el vinagre.
Qué ingredientes podemos añadir
Verduras y hortalizas: Son la base de la ensalada. Aportan antioxidantes, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra.
Legumbres: Las lentejas, los garbanzos y las alubias tienen antioxidantes, fibra, y proteinas en cantidad igual a la carne, pero sin grasa.
Fruta: Una carga extra de vitaminas y antioxidantes. Si se mezclan los cítricos con las lentejas, el hierro se absorbe mejor.
Frutos secos: Muy calóricos, pero unas nueces, avellanas o almendras aportan antioxidantes y omega 3, beneficioso para el corazón.
Aceite de oliva y aceitunas: Ricos en ácido oléico, cardiprotector, vitamina E y polifenoles.
Aguacate: Muy saciante. Tiene vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales, proteínas de alta calidad, y es alto en ácido oleico.
Huevo: Contiene proteínas de la más alta calidad, vitaminas A, E y D; lecitina, vitamina B12 y ácidos grasos como el omega 3.
Carnes magras: El pollo y el pavo aportan proteínas sin añadir demasiadas calorías siempre que lo tomemos a la plancha o cocido.
Pescados: El atún en conserva es un clásico, pero también se pueden añadir otros pescados hervidos o sellados en la sartén.
Quesos: Si se quiere cuidar la línea mejor optar por los bajos en grasa. Atención con la mozzarella, que parece ligera, pero es de los que más grasa contiene.
sábado, 3 de mayo de 2014
El origen de las enigmáticas piedras de los vetones
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Una ruta por Ávila, en busca de unos megalitos que cuentan parte de la historia de estas tierras del corazón de España
Este pueblo prerromano dejó su huella en las tierras abulenses. Ávila capital fue en su día bautizada doblemente por los romanos, como Abula y Oppídum o ciudad de los vetones. Un importante dato que dice mucho de la hegemonía de esta tribu emparentada con los celtas no sólo en la provincia de Ávila sino también en los dominios de las actuales Salamanca, Cáceres, Zamora o Toledo. Asentados entre el Duero y el Tajo, en Ávila dejaron ricos testimonios de su existencia.
Este pueblo prerromano ya habitaba en Ávila hace 2.500 años y sin duda ha contribuido a formar lo que hoy en día es una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Por ello los abulenses se vuelcan cada vez más en preservar ese legado, en acercarse a la forma de vida de sus antepasados, a sus ritos y formas de organización, a su arte, etc. Su carácter entre mágico y esotérico ha propiciado que durante muchos años, su capítulo haya sido si no ignorado, obviado en gran parte.
Los vetones vivían en castros amurallados ubicados en zonas estratégicas para la defensa. Sus construcciones en piedra sólo tenían una planta y techos de madera, barro o ramas. Era un pueblo guerrero, aunque dedicado a la ganadería y al cultivo de cereales en los campos colindantes. Profundamente religiosos y estrechamente vinculados con la naturaleza, adoraban al sol, a la luna y a los animales. En sus ritos funerarios, incineraban a sus muertos y los enterraban en sus necrópolis con objetos como vasijas, armas, u otros objetos vinculados con la vida del difunto.
Sin duda para conocer a los vetones no hay nada mejor que acercarse a sus territorios, que rebosan magia desde cada piedra de sus ruinas y muestran un importante grado de civilización. Aún se conservan unos cuantos asentamientos de fácil acceso, como los de Las Cogotas, Ulaca, La Mesas de Miranda o el Raso. Solían disponer de recintos para el ganado y en su exterior se disponen las necrópolis, con tumbas que honran a los guerreros caídos.
En la segunda mitad del V a.C. los castros fueron fortificados con murallas, coincidiendo con una época más próspera y relaciones comerciales con otros pueblos a través de una ruta prehistórica que sería el germen de la romana Vía de la Plata. Y es que los vetones se relacionaban con otros pueblos como los vacceos que vivían al norte, los carpetanos al este, los oretanos, túrdulos y célticos al sur, y los lusitanos al oeste.
Castro de Ulaca
La ruta arqueológica puede comenzar en Ulaca, en Villaviciosa. Algunos historiadores apuntan a que pudo ser la mayor ciudad celta de Europa. Se yergue sobre una pequeña colina en un monte a más de 1.500 metros de altura, lo cual impedía el acceso al enemigo sin ser visto, ya que desde sus extremos se escruta perfectamente tanto el Valle Amblés como la Sierra Paramera. Una hora de marcha espera al visitante que hoy quiera conquistarlo. También cuenta con un arroyo cercano que le permitía abastecerse de agua, así como ricos pastos para el ganado.
Son más de 60 hectáreas de superficie, probablemente fortificada para aplacar la presión romana. Varios recintos se hayan cerrados por murallas de perímetro superior a los 3.000 metros, aunque sus ruinas no imponen tanto. En su interior además de cimientos de numerosas casas, se encuentran interesantes monumentos. Uno de ellos el Altar, labrado en un peñascal granítico con escalones orientados al sur. También merece la pena fijarse en el Torreón de bloques de piedra junto a la fuente, la Fragua y varias canteras que conservan parte de los cubos rocosos tal cual fueron extraídos. Este asentamiento, casi una ciudad en toda regla, parece ser que fue abandonado en el 72 a.C. tras las Guerras Sertorianas.
Castro de Chamartin
Otro que merece la pena visitar, por la gran conservación de sus murallas, es el castro de La Mesa de Miranda, en las afueras de Chamartín de la Sierra. Se accede por una senda de unos 4 km en dirección norte y su ubicación es también privilegiada, con la protección de dos profundos valles y asegurándose el control del paso a la sierra desde las llanuras del Duero.
Sus muros tienen más de 2.800 m de perímetro y forman un recinto de 30 hectáreas dividido en tres. Ante la puerta sureste del primero se conserva el foso semienterrado y áreas con suelo de piedras hincadas para dificultar el avance de los atacantes.
Toros de piedra
Al igual que otros pueblos prerromanos, los vetones encontraban en la cultura megalítica su forma de expresión. El símbolo más popular y original del arte vetón son los verracos, toscas esculturas en piedra de toros y cerdos, dedicadas a la magia protectora. Algunos se conservan junto a los castros, en sus ubicaciones originales, otros han visto crecer ciudades a su alrededor o han sido desplazados para ornamentar monumentos de posterior factura.
Camino de Toledo, se encuentra el conjunto más ilustre, el de los Toros de Guisando. Se trata de cuatro representaciones de toros de grandes dimensiones colocadas en un prado en el municipio de El Tiemblo. Labradas en granito, las cuatro figuras miran hacia el oeste y algunas presentan cavidades para insertar los cuernos. Su factura data de los siglos IV-III a.C., aunque una de ellas muestra en el lomo una inscripción romana.
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